Sobre mí

        Bienvenidos a mi bitácora. Creo que para hablar de mí debería pegar aquí lo que pone en la solapa de mis libros. Es lo que mejor me define como escritor. O al menos es lo que me gusta pensar. Después de eso os cuento un poco más.

“Nací en Sevilla, el mismo día que Neil Armstrong ponía el pie en la Luna. Hace bastantes años lo dejé todo para dedicarme a inventar historias. Muchos pensaron que estaba loco, otros que era un valiente, pero tal vez es que no tenía otro sitio a donde ir.
Todavía no me he arrepentido.
Desde entonces he ganado algunos premios y he publicado varios libros: las novelas Los dioses cansados (2016), El silencio de tu nombre (2012), El violinista de Mauthausen (2009, Premio Ateneo de Sevilla y finalista del Premio Espartaco de Novela Histórica en la Semana Negra de Gijón), El síndrome de Mowgli (2008, Premio Luis Berenguer), El factor Einstein (2008) y La clave Pinner (2004, finalista del Memorial Silverio Cañada en la Semana Negra de Gijón); las novelas cortas Los perros siempre ladran al anochecer (2015 -Premio Iberoamericano "La Espiga Dorada" en 2009), Los mejores años (2002, Premio José Luis Castillo-Puche) y Duarte (2002, Premio Tierras de León); las colecciones de cuentos El centro de la Tierra (2009, finalista del premio Setenil) y Estado provisional (2001, Premio Ciudad de Coria); y el relato Ojos Tristes (2001, Premio Internacional de Cuentos Max Aub).
Estoy convencido de que la principal razón por la que alguien dedica su tiempo a leer ficción es para disfrutar. A mí me gustan las novelas que cuentan historias, los libros en los que pasan cosas, los que me emocionan y al terminar de leerlos me falta tiempo para recomendarlos. No puedo sino intentar transmitir a mis lectores el mismo entusiasmo.”

         Pues de eso se trata. De escribir. Llevo ya muchos años dedicado a este oficio tan raro y todavía me sigue haciendo ilusión contar historias. Si alguna vez la pierdo o mis lectores deciden que ha llegado el momento de dejar de serlo, me dará pena abandonarlo, pero tampoco se acabará el mundo por eso. Siempre digo que hasta aquí he llegado, y no puedo sino estar más que satisfecho. Al principio, cuando llevaba ya mucho tiempo escribiendo, no me conocía ni me leía nadie, así que haber publicado libros, ganado premios, conseguido lectores y pagado hipotecas es mucho más de lo que esperaba de este oficio. Cuando tu mayor ambición en la vida es un lugar tranquilo donde poder leer en paz todo resulta mucho más sencillo.
         No tengo manías a la hora de escribir, no soy un bohemio ni vivo atormentado: tres tópicos que he descubierto que mucha gente da por supuestos en quienes nos dedicamos a inventar historias. Me esfuerzo por estar en paz conmigo mismo y con los demás y en no hacer daño a nadie, lo que significa que no me gustan los líos ni las polémicas, aunque a veces no me quede más remedio que meterme en algún jaleo del que suelo arrepentirme enseguida. No acostumbro a hablar en público de otros escritores, ni siquiera en privado, y si alguna vez lo hago es para elogiarlos.
      No sé qué tipo de escritor soy. Cuando me presentaba y tenía la suerte de ganar certámenes de narrativa corta, quienes me leían me consideraban un cuentista. Muchos de ellos siguen pensando de mí que sobre todo soy un escritor de relatos que extrañamente ha encontrado a la mayoría de sus lectores gracias a las novelas. Cuando publiqué La clave Pinner algunos dijeron que era un autor prometedor de narrativa de intriga e histórica y quizá eso ha decidido un poco mi destino y las tramas de otros libros. Lo mismo dijeron cuando se publicó El factor Einstein, que se me daban bien los thrillers. Poco después vio la luz, por fin, El síndrome de Mowgli, que había escrito inmediatamente después de La clave Pinner, y entonces me empezaron a catalogar como autor de novela negra. Al año siguiente se publicó El violinista de Mauthausen, y en algunas reseñas se hablaba de Pérez Domínguez, el autor de narrativa histórica. 
Con El silencio de tu nombre, según los críticos parece que sigo siendo un autor de novelas de suspense con tintes históricos que suelen suceder en contextos internacionales y que además tienen una fuerte carga política. Puede ser. Pero, como decía un poco más arriba, en realidad no sé muy bien qué tipo de escritor soy. Si acaso, sólo aspiro a alcanzar la categoría de buen escritor, sin etiquetas. O al menos el mejor escritor que yo pueda ser. En realidad, las novelas deberían clasificarse en tres categorías: buenas, malas y regulares. Todo lo demás (la época en la que suceda la trama, el género al que pertenezcan o el número de páginas que tengan) me resulta accesorio.
APD, septiembre de 2013
  
Nota: este texto lo escribí, como reza más arriba, en septiembre de 2013. Desde entonces he publicado otras dos novelas: Los perros siempre ladran al anochecer (2015) y Los dioses cansados (2016).

Comentarios

  1. Hola Andrés, soy Jesús Martín Ostios, profesor de Historia del IES Campanillas y colaborador del programa de radio "El Rompeolas" que se emite en la onda comunitaria de Andalucia. Estabamos interesados tanto en realizar una visita como al instituto para mis alumnos de bachillerato como en realizarte una entrevista para nuestro programa de radio. Mi correo electrónico es martinostios@hotmail.com. Quedo a la espera y te cuento mejor. Un saludo y enhorabuena por el trabajo que realizas.

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    1. Hola, Jesús: gracias por tu interés. Te mando un correo. Un saludo,

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    2. Buenas tardes. Hasta la fecha, sólo he leído uno de sus libros, o sea El silencio de tu nombre. Y debo reconocer que por muchas razones me encantó. Trabajo de profe en un insti en Francia y me hubiera encantado poder poner en contacto a mis alumnos con el autor de esta literatura, que sea para sugerirle comentarios de sus obras (cuentos por ejemplo) o proponerle leer algunas producciones de mis alumnos lo que luego les obligaría expresarse. Sólo serían unos pocos chavales, pero me digo que esa forma de abordar el castellano tal vez pudiera ser una linda experiencia para ellos. Si esa propuesta no le interesa para nada, lo entenderé y no me pondré pesado insistiendo.
      Eric Kruszewski
      Un saludo cordial

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    3. Hola, Eric: muchas gracias por su comentario y también por sus amables palabras sobre El silencio de tu nombre. Me parece bien la propuesta. Creo que lo mejor es que sus alumnos escriban en mi página de Facebook (www.facebook.com/perezdominguezandres1), al hilo de algún post, por ejemplo, y ahí pueden dejar los comentarios que deseen. Para mí será un placer leerlos y responderles. Gracias de nuevo.

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    4. Hola Andrés. Muchísimas gracias por contestarme y, encima, tan de prisa, sabiendo que mucha gente ahora empezará a solicitarle. Cuando vuelva a ver a ese grupito de siete alumnas muy majas e implicadas, les propondré esa experiencia y le tendré al tanto . Al releer el mensaje que le mandé, me he dado cuenta de que cometí dos errores. La próxima vez, ¡ haré yo mismo lo que les aconsejo a mis alumnos...volver a leer lo que escribo ! (me servirá de escarmiento...). Gracias de verdad por el tiempo que me consagra, su disponibilidad así como su humildad.

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  2. Hola. Te leí por ahí y me gustó tu estilo, así que me he suscrito para estar al día en todo lo que publiques.
    No me llames tiquismiquis, pero te has dejado un "que" en la primera estrofa : "...debería pegar aquí lo ... pone en la solapa de..." Estas cosas pasan. Borra mi comentario si quieres :)
    Por aquí andaré. Saludos.

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  3. Le he escrito hace algunos minutos pero apenas me he dado cuenta de que no le he dejado mis señas si acepta contestarme.
    Mi correo electrónico es : eric.kruszewski@laposte.net
    De antemano gracias

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