Entradas

Mostrando entradas de julio, 2017

Mi abuelo

Imagen
El hombre más sabio que conocí no sabía leer ni escribir. La frase no es mía, es de Saramago. Ser escritor es darte cuenta a menudo de que las mejores frases ya las han escrito otros. Si no eres consciente de eso, además de no ser humilde resulta que también eres tonto. Mi abuelo tampoco sabía leer ni escribir. Con mucho trabajo remataba su firma en papeles cuyo significado no podía interpretar. Hoy me entero de que es el día de los abuelos y recuerdo que en mayo pasado se cumplieron veinte años de su muerte. Sólo conocí a mi abuelo paterno y a mi abuela materna. Mi abuela paterna murió cuando mi padre tenía tres años. Mi abuelo materno cuando yo era un bebé y no me acuerdo de él. Tengo la suerte de que aún viven casi todas las personas que he querido, pero de mi abuelo me acuerdo cada día. Recuerdo haberle preguntado de niño por lugares con resonancias épicas donde estuvo en una guerra que perdió (Ebro, Jarama...), pero hasta que no fui mayor no me di cuenta de que no le gustaba habl…

Vidas paralelas

Imagen
Por alguna extraña razón acostumbro a sobrecargarme de trabajo cuando estoy muy ocupado. Será tal vez porque me siento más vivo y con más ganas de hacer cosas cuando las tareas se multiplican, o es que tengo miedo al tedio, a no hacer nada y quedarme bloqueado y con los pies dormidos para siempre si no ando embarcado en algún proyecto. No hablo sólo de trabajo, también hablo de la vida. El verano avanza, inexorable y asfixiante, cada vez más, qué pena, en el sur, pero me levanto muy temprano cada mañana y como muy tarde a las ocho estoy escribiendo. Necesito unas cuantas horas de concentración plena antes de que suene el teléfono (a pesar de que suelo tenerlo en silencio cuando escribo, no puedo evitar mirar la pantalla en los breves descansos y me cuesta no atender las llamadas perdidas o los mensajes acumulados) y la vida, que sigue ahí, al otro lado de la ventana, me requiera para las tareas cotidianas: hacer recados, atender a los amigos y a la familia, ocuparme de cosas important…

La piel fría

Imagen
Fue mi querido Félix J. Palma quien me puso sobre aviso hace trece años. Por aquella época hablábamos a menudo, nos contábamos nuestras inquietudes literarias e incluso algunos años antes cotejábamos mes a mes nuestras bases de datos con certámenes para concursar. Félix me alertó, decía, sobre una novela que había leído y estaba seguro de que me encantaría. Como tiene buen criterio y me conoce como lector y como escritor, le hice caso y compré La piel fría, de Albert Sánchez Piñol. Todavía tardé varios meses en leérmela (otras lecturas mandaban y yo estaba entonces arremangado en la promoción de La clave Pinner) pero cuando la empecé no pude parar hasta el final. Una historia tan sencilla como inquietante y fascinante: un exactivista del IRA llega a una isla del Pacífico Sur en la segunda década del siglo XX. En ese lugar apartado, sólo vive un tipo peculiar que responde al no menos peculiar nombre de Batís Caffó y cada noche les atacan unos monstruos que vienen del fondo del mar. No …